Pedagogía

Zapaburu tiene como base la metodología Montessori, además de tener en cuenta las filosofías educativas de Rebeca WildArno SternRudolf Steiner, entre otras. Estas pedagogías están basadas en el respeto, la libertad de expresión, la auto-educación y el desarrollo del intelecto a través de los sentidos y el movimiento. Cada niño/a aprende a su propio ritmo de acuerdo con sus necesidades en un ambiente cuidadosamente preparado para desarrollar sus potencialidades intelectuales, sociales, espirituales, físicas y emocionales.

Mirada al/la niño/a
La criatura viene al mundo con  todas sus potencialidades máximas e íntegras, pura, sin miedos ni creencias, dependiente. Es única e irrepetible. En una palabra, es un tesoro. Cada tesoro es único a nivel emocional, físico, intelectual y espiritual. Por lo tanto, es imprescindible tomar en cuenta todas las partes que lo conforman, de una manera integral para poder verlo.

La criatura se maravilla ante todo lo que no conoce, demostrando una curiosidad intrínseca y un deseo muy fuerte de aprender. Así, partiendo de ese interés, busca resursos (tal vez lxs adultxs podamos facilitarles la tarea ofreciéndoles recursos) para poder ir interiorizando ese aprendizaje. Así, el niño/niña va autorregulándose poco a poco, a su ritmo, fortaleciendo así la seguridad, conocimiento sobre sí mismx como su confianza. Y éso dándole siempre la importancia que merecen a la expresión de las emociones, al autoconocimiento y a la autogestión.

Lxs niñxs protagonistas

Las criaturas son las protagonistas de este espacio, por ello, lxs adultxs se adaptan a su ritmo, respetando el ritmo de cada unx. Para que cada unx pueda integrar su propio aprendizaje necesita su tiempo.

Ocurren muchas cosas en el espacio donde lxs niñxs pasan su tiempo: se produce el autoconocimiento, surgen relaciones, además de haber espacio para el trabajo grupal y personal.  Es fundamental ofrecerles a lxs niños/niñas su espacio personal; para tener libertad de elección se necesita conocerse, al tiempo que se da el desarrollo de las habilidades. De igual modo, es un espacio apropiado para integrar los códigos sociales y relacionales, siendo el equilibrio entre ambos un objetivo a alcanzar.

El aprendizaje partiendo del interés

El/la niño/niña nace con toda su capacidad y potencialidad, teniendo un interés permanente. Si cuando nace el interés interno se le ofrece un entorno que asegure los recursos adecuados y la seguridad, asimilará ese aprendizaje. Es decir, cuando el/la niño/niña está haciendo algo de su interés, crece su sabiduría, además de hacerlo con motivación e ilusión, viviendo así una agradable sensación. Esa agradable sensación se convierte en aprendizaje tanto en la misma experiencia como después. Por tanto, es trabajo de adultxs y acompañantes examinar esas capacidades, y a lo mejor ofrecer recursos, mirando a el/la niño/niña de manera íntegra.

Cuando hay un equilibrio entre la inteligencia y las emociones, y cuando las necesidades emocionales básicas (amor, recogimiento…) son respetadas y fortalecidas, las ganas de aprender y conocer salen de manera natural, como un incansable torbellino, desde dentro hacia fuera.  Habiendo equilibrio, se dan la motivación y el experimentar, asimilando el así el aprendizaje.

Creemos que el aprendizaje se da partiendo del interés de cada niñx. Por tanto, es él/ella quien elige un espacio u otro, a qué quiere dedicarle tiempo, conociendo sus deseos y necesidades. Al mismo tiempo, saben cuándo están preparados/preparadas a dar el próximo paso, confiando en sus propios intereses, al igual que saben cuándo introducirse en el mundo de la lecto-escritura o en el de los números.

“El amor, el trabajo y el conocimiento son fuentes de la vida”. Wilhelm Reich.

“La mano es la herramienta de la inteligencia”. Maria Montessori.